Dossier: Minimal Waves. Danza Meccanica

Articulo aparecido en el magazine virtual en Castellano, clubbingspain.com

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Algunos pensarán que el artículo llega tarde. Que de los minimal waves ya se ha dicho todo. Depende. Es curioso porque el sonido minimal wave es un sonido del pasado que como tantos otros movimientos musicales soterrados en el olvido ha encontrado un cierto acomodo, decente y algo más digno, en el presente. Así que no podía dejar escapar la oportunidad de citarme con el italiano Alessandro Adrianique por motivos laborales se encuentra en Barcelona desde antes del verano para marchar de vuelta a casa a principios de octubre. Alessandro es un entendido del tema que deposita toda su energía en varios proyectos entre los que destaca su sello Mannequin desde el que lleva reeditando material del estilo desde hace dos años. Adriani empezó produciendo dark ambient en 1999 porque según él es la transición lógica del que, como él, viene del sonido industrial, del post-rock, del shoegaze y del primer sonido Warp. “Hasta que conocí a Andrea Merlini aka Andreas Herz de Minimal Rome (su proyecto más conocido fue Kobol Electronics con el que practicaba algo así como electro a lo Drexciya) que tenía una colección de sintes impresionante en su casa-estudio. Los vendió todos y se compró lo necesario para masterizar en casa. De hecho fue quien me ayudó en mi primer disco como Newclear Waves que es mi proyecto actual”. No es extraño que en un futuro no muy lejano lo veamos actuando en locales afines a su sonido como el nuevo Die Bunker madrileño.

Latest tracks by Newclear Waves

De repente suena en el bar del Raval, donde hemos quedado para hablar, una banda que le empuja al respingo: “Guau!. Pero si es Black Angels. Precisamente estoy haciendo el marketing de esta banda en Italia. Llevo toda la mañana trabajando para ellos y resulta que suenan en este bar perdido en el centro de Barcelona”. Me pregunta entonces si es la primera vez que hablamos de este tema en la web y le respondo que hemos recogido algunas de las noticias que ha generado este tipo de música en los últimos dos años y que estaría bien que nos explicara qué es lo que entiende él por minimal waves: “Es difícil de categorizar esta música. Lo que si tengo más o menos claro es el por qué del nuevo interés por esta música. Creo que ha habido una saturación en el formato digital que ha movido a la gente a escuchar un tipo de música sintética pero con mucho sentimiento, por tanto bastante humana o sentida. Es paradójico porque sin el p2p o el continuo tráfico de archivos digitales esta música no hubiera sido reivindicada con tanta fuerza. Yo fui de los primeros en ripear discos italianos de esta corriente a través de mi blog 7” from the underground. En internet lo que está por descubrir o redescubrir crea una corriente de interés que se propaga con mucha rapidez por la red. La gente se me pegaba a soulseek como una lapa en busca de más música. Las descargas supuestamente ilegales hicieron el resto”. El pistoletazo de salida del nuevo interés por el synth wave se puede fechar en 1999 cuando el sello alemán Genetik empieza a reeditar material original publicado en los 80. Aunque siempre ha habido obsesos del tema como Dirk Ivens, líder de proyectos como The Klinik;, que desde su sello Daft Records se encargó de mantener viva la llama desde mediados de los 90.

Una de las cimas editoriales de su sello Mannequin se titula Danza Meccanica y es un compilado de diez temas (tres bonus tracks se adjuntan en el CD) con el que Alessandro hace una radiografía del sonido synth wave a la italiana desde 1982 al 87 con propuestas muy personales y esquivas en su edición original como Chromagain,Lisfrank, XNO, Monuments o Tommy De Chirico. El recopilatorio le costó a nuestro protagonista de hoy cinco años de su vida (“era muy difícil dar con las licencias, pero de nuevo, gracias a internet conseguí contactar con todos”) además de un cacho de su salud. Una vez presentado en sociedad en East Village Radio de New York a principios de este año los resultados fueron inmediatos, se vendió todo lo planchado en formato LP cuando el vinilo estaba todavía en estado pre order y además entró en el Top 10 de recomendaciones de electro del pasado mes de junio en la tienda Juno. “La característica principal de Danza Meccanica es que el 90 por ciento del material no se editó nunca y si se hizo se movió a través de cintas”, comenta ufano después de tener a la criatura en los brazos. “La principal razón por la que pincho con vinilos es porque hacerlo con laptop me aburre. Pero estoy totalmente a favor de los avances tecnológicos. No entiendo cómo la gente que gestiona su sello no aprovecha herramientas de difusión tan maravillosas como Spotify, por ejemplo. Es cierto que hay un cierto hartazgo de la música en formato Mp3 pero también es verdad, como te dije antes, que sin esa herramienta hubiera sido muy difícil que algunas de esas bandas salieran a la superficie. Es como si gracias a las descargas todas esas bandas hubieran tenido una segunda oportunidad en su vidas artísticas”, añade de una manera integradora. Uno de los momentos clave en la nueva popularización del estilo se genera en el momento en el que un sello tan poco versado en lo “blanco” como Stones Throw publica la colección The Minimal Wave Tapes, Vol. 1: “Bueno, al principio tuve sensaciones encontradas. La responsable de la producción, Veronica Vasicka, es amiga mía así que no puedo ser demasiado crudo. Lo que es innegable es que toda aquella comunidad negra que en los 80 empezó a hacer electro estaba muy conectada con lo analógico. No hay tanta diferencia entre la gente que empezaba a trastear una 808 y la que, inmersa en la primera new wave, abogaba por el do it yourself de tradición punk. De hecho en USA se aprecian registros punk en muchas de estas bandas. Algunas veces de manera muy poco “ortodoxa” como en el caso de The Units, por ejemplo, que hacían punk sin guitarras, sólo hay que echarle un ojo a su logo, en pos de exprimir sus sintes. Dos maneras de llegar a un sonido más fresco que el tono general del anquilosado zeitgeist de la época. Volviendo al presente, con el tiempo me he dado cuenta que más que una maniobra comercial oportunista, la propuesta de Stones Throw fue una manera de llegar a un público que de otra manera no se hubiera interesado en absoluto por este sonido. Conozco a mucha gente que se indignó con este caso porque querían mantener el espíritu en un contexto underground y bla, bla, bla. Sinceramente creo que al sonido le interesan ayuditas de este tipo. ¿Por qué no? Algo parecido ocurrió con los inicios del sello International Deejay Gigolo que también apostó por el primer synth wave y que no olvidemos cuenta con alguna colección destacable como New Deutsch (2003). No olvidemos que estas bandas vivieron en la más absoluta precariedad de recursos: no había dinero para sus equipos, luego no había financiación para la grabación y menos para la distribución y la promoción. Así que está bien que el progreso les proponga una nueva oportunidad”. De alguna manera ellos vivían instalados en el futuro hace 30 años. El futuro por tanto ha sido más benevolente con ellos de lo que lo fue su presente imperfecto. “Hubo gente como Lisfrank, también se incluye en Danza Meccanica, que a mediados de los 90 decidió tirar a la basura todas las referencias que tenía acumuladas en casa de su sello, tiraba nada menos que mil copias de cada referencia, porque se había cansado de que criaran polvo. Todo ese material se perdió por no tener una distribución decente. Ese fue uno de los problemas de esa escena modesta en sus formas”, nos comenta entre indignado y sorprendido. “Un amigo encontró un día en un container de Torino unos 25 discos de Monuments. Esos discos todavía dejan rastro hoy en dia por las calles de mi país”.

Le pregunto a Alessandro por las características del sonido en su Italia natal y me responde que aunque él se interesó de bien joven por el estilo no se puede decir que fuera una corriente demasiado notoria en el país de la bota (“Ni siquiera Simond Reynolds se acordó de nuestras bandas en su libro Post-Punk 1978-1984”). Tal vez la clave fuera la explosión del italo disco que justo en ese momento vive una explosión de júbilo sin precedentes en toda Europa y parte del resto del mundo. “Un ejemplo de eso que dices es Gaz Nevada, un proyecto que empezó haciendo synth punk en Bolonia, allá por 1977 o 1978, con letras que hablaban de heroína y demás pesadillas de la época. Con el tiempo decidieron dar un giro a su carrera y producir ¡italo!. Como esta banda, muchas otras. Y muchos sellos como Italian Records de Bolonia que empezó con new wave cruda y en dos años pasó a facturar italo por dinero con propuestas como Kirlian Camera o los mismos Gaz Nevada. El italo era la moda por entones y la manera más directa de conseguir dinero. Righeira, si, el de Vamos a la Playa, ¿te puedes creer que al principio hacía post-punk con una banda llamada Johnson Righeira? Scortilla también hacía un sonido cercano al post-punk pero ficharon por WEA que les obligó a aproximarse hacia el italo. Duraron dos referencias a lo sumo”. Pero no todo son reproches hacia el italo de hace tres décadas, Alessandro tiene algún amigo mítico de la escena como Fred Ventura con el que estuvo trabajando en unos temas que ahora reposan en algún disco duro. “Él también fue uno de los productores que empezó muy dark y acabó haciendo italo de lo más cheessy”. La llegada de nueva tecnología a principios de los 80 hizo que muchos grupos abandonaran su Korg MS 20 original –“modular, cheap and powerful”, me comenta- y que se puede considerar el símbolo de todo este movimiento: “Un bajo, una voz sugestiva, puede que una guitarra, y por supuesto el MS 20. Con tan poco se construyó el futuro de hace 30 años”. Regresamos al futuro entonces.

~ por No Ego en septiembre 24, 2010.

 
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